Las sentadillas son un ejercicio común, sencillo de ejercitar y que siempre parece que estén indicadas exclusivamente para conseguir un glúteo duro. Sin embargo, y aunque esta es su principal función, lo cierto es que las sentadillas permiten poner en movimiento todo el cuerpo y nos ayuda a mejorar nuestra forma física.

En ocasiones, hemos podido escuchar que las sentadillas podían perjudicar a las rodillas, pero bien hechas no le afectan para nada.

Pero, ¿qué otros beneficios tienen?

  1. Te ayuda a tener unas piernas fuertes y bien formadas: Es una zona especialmente complicada en las mujeres, por ejemplo, porque suele ser donde más grasa se acumula junto con el abdomen. Con las sentadillas, ponemos a trabajar a todos los músculos del cuadro inferior especialmente cuádriceps, isquiotibiales y gemelos.
  2. Aumenta tu flexibilidad: Su práctica habitual tiene un gran efecto beneficioso sobre nuestra salud, aunque al principio nos cuesten y nos dejen muchas agujetas. Con el paso del tiempo y la práctica, ganaremos flexibilidad, especialmente los músculos alrededor de la cadera y los isquiotibiales.
  3. Aumenta la quema de grasa: Las sentadillas están consideradas un ejercicio de alta intensidad, así que su práctica habitual ayuda en la quema de grasas.
  4. Evita dolores de espalda: La práctica de las sentadillas ayuda que no suframos tantos dolores de espalda, puesto que nuestra posición será más correcta.
  5. Aumenta la resistencia: Con las sentadillas, otro de los beneficios más importantes es que mejoramos el rendimiento al correr, puesto que hemos mejorado la fuerza y velocidad que tenemos.
  6. Mejor postura corporal: La práctica habitual de sentadillas ayuda a que coloquemos correctamente la espalda y evitemos dolores de lumbares y abdominales.
  7. Prevención de osteoporosis: Al tener los huesos fortalecidos, se previenen enfermedades como esta que afectan al hueso.

Pero, ¿cómo debemos hacer correctamente una sentadilla?

En primer lugar debemos hacerla después de haber calentado. A continuación, abrimos las piernas a la altura de los hombros. En posición neutral y con las rodillas en línea con los pies, bajamos lentamente los glúteos como si fuéramos a sentarnos. La idea es hacer un ángulo de 90 grados con las piernas. Desde esa posición, debemos volver a la inicial y repteir este ejercicios entre 15 o 20 veces en dos o tres series.