Con el inicio del nuevo año, los buenos propósitos se multiplican. Entre ellos, uno de los más habituales es la vuelta al gimnasio y las buenas prácticas. Pasado enero, febrero y con la llegada del buen tiempo, los buenos propósitos se quedan en una utopía.

Pero, ¿qué podemos hacer para que esto no nos ocurra? ¿Cómo podemos evitar desengancharnos del ejercicio más rápido de lo que logramos engancharnos?

Si además eres de los que nunca has hecho ejercicio, el primer contacto con éste debe ser poco a poco para conseguir integrar el ejercicio en nuestra vida.

A continuación, os dejo una serie de consejos que os ayudarán a encarar el ejercicio y a integrarlo para que, a partir de ahora, forme parte de vuestra vida:

  1. Sé realista: Cuando nos proponemos hacer ejercicio por primera vez, las primeras sesiones van a ser duras. Admitámoslo, nuestro cuerpo está de alguna forma oxidado y necesita adaptarse poco a poco a la situación. No podemos pretender ponernos en forma en 3 semanas si llevamos años sin hacer ejercicio. Paciencia, constancia y avanzar poco a poco son la clave. Lo mejor es plantearse una rutina de ejercicio y no dejarlo al azar. Obligarse a ir siempre a la misma hora es una buena técnica.
  2. Ponte metas a corto plazo: Si queremos tener éxito en esta empresa, debemos intentar que nuestros objetivos sean a corto plazo. En este caso, la ayuda de un profesional siempre vendrá bien. Hacer ejercicio con un entrenador personal puede ser algo muy motivador, y además, él podrá decirnos realmente hasta dónde podemos llegar.
  3. No obsesionarse con el peso. Muchas veces el inicio de la práctica de ejercicio va unida a la necesidad de pérdida de peso. Pero no creas que entrenando 3 dias vas a ver resultados en el peso. Es más, al principio, y puesto que debemos trabajar los músculos, lo normal es perder peso. Si quieres perder peso y esculpir tu cuerpo, tendrás que ser constante y paciente. Por eso no hay que obsesionarse con el peso.
  4. Cambiar hábitos alimenticios. Si además de comenzar con el ejercicio, modificas tu alimentación, eliminando grasas e ingiriendo alimentos con la energía suficiente para la rutina, tu estado físico mejorará.
  5. Buscar deporte que te guste. No te dejes guiar por las modas. Busca un tipo de ejercicio que te guste, ya sea en grupo o individual. Recuerda ver si estás preparado para realizar ese tipo de ejercicio y asesórate bien con un profesional para no tener lesiones.
  6. Aumentar gradualmente el esfuerzo. Vayamos poco a poco. No queramos lograr los objetivos la primera semana porque nos frustraremos. No hace falta darlo todo al principio o desistirás. Empieza poco a poco y da tiempo a tu cuerpo-mente para que se acostumbre a la nueva rutina.
  7. Escucha a tu cuerpo y descansa. El cuerpo humano es sabio y manda señales. Debemos hacerle caso. Y descansar llegado el momento. No podemos forzar la máquina desde el minuto 1 y sin descanso. Ni hacer todos los días ejercicio sin parar. Además de no olvidar las fases de calentamiento o estiramiento.

Tras esto 7 consejos, solo me queda hacerte una advertencia: integra el deporte en tu vida y no tu vida en el deporte. No podemos pasar del sedentarismo a estar obsesionados con el deporte. Y podemos llevar también una vida activa combinando la práctica del deporte con caminar más, coger la bici o salir a la montaña asiduamente.