En demasiadas ocasiones, asociamos dieta sana a restricción de alimentos, prohibición de azúcares, eliminación o reducción de hidratos de carbono… Y es que suele entenderse por dieta (o régimen) una pauta de alimentación que nos prohíbe comer ciertos alimentos, que no permite salir a comer fuera. Donde los alimentos que se comen suelen ser sosos y para que sea efectiva la dieta uno debe pasar hambre. Además supone un cambio de alimentación brusco y temporal para adelgazar, que una vez alcanzado el objetivo, se abandona.

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Con esta definición de la dieta no es de extrañar que nos cueste ponernos a dieta. Y en caso de hacerlo, no es posible aguantarlo mucho tiempo.
Con todo el conocimiento que tenemos actualmente, es momento de poner sentido común en las mesas y empezar a comer con alegría, divertirse cocinando ricos platos para después disfrutar comiendo y que además sean sanos. Es momento de salir a comer fuera y hacerlo con alegría, sabiendo elegir, eligiendo con coherencia. No es cuestión de prohibiciones, es cuestión de conocer, entender, combinar y saber elegir. Y es que la dieta no es sinónimo de pasar hambre, de dejar de comer lo que a uno le gusta, se trata de adoptar un nuevo estilo de vida que incluya cada día abundantes alimentos saludables.
La cuestión es introducir hábitos saludables en torno a nuestra mesa en el día a día. Adaptando horarios, cantidades, incluyendo cada día pequeños hábitos saludables. Haciendo de cada día una celebración. Queriendo, pensando y haciendo lo mejor para tu cuerpo y tu salud.
También es importante olvidarse de dietas milagro y dietas exprés que prometen pérdidas de peso aceleradas. La gran mayoría de ellas son aburridas e inútiles, además sumamente peligrosas para el organismo. Quizás creas que te ayudan a perder algunos kilos en poco tiempo, pero la mayoría de ese peso perdido será fundamentalmente agua y masa muscular.
Sin duda, buscar ayuda con un nutricionista calificado que te ayude conjuntamente a elaborar tu plan nutricional personalizado, ajustándolo a tu estilo de vida para que poco a poco lo instaures como hábito de vida.
Para conseguirlo, algunos consejos son:
1. Hacer una lista de alimentos saludables. Tanto calidad como cantidad que componen nuestra dieta, son factores determinantes de nuestro estado de salud, por ello el primer paso es hacernos una lista de nuestros alimentos saludables de consumo habitual. Es más fácil hacerlo contestando a: ¿Qué alimentos saludables me gustan? ¿Cuáles me convienen comer de forma más habitual? ¿Cuáles me hacen feliz comerlos?
2. Encontrar tu dieta única y especial. No existe la dieta ideal, ni una pauta para todos. Nuestra dieta diaria debe ser personalizada, especial y adaptada a nuestro modo de vida. Adaptada a nuestros horarios, circunstancias, si comes solo o acompañado, a nuestro presupuesto.
3. Descubrir una manera nueva de cocinar. Nuestra manera de comer y nuestra dieta, tiene su punto de partida en nuestra manera de cocinar. Es recomendable aprender a cocinar de forma divertida platos fáciles, apetecibles, saludables y sabrosos.
4. Conseguir motivación para empezar. La motivación es clave y la fuerza que nos mueve para querer conseguir algo. Hay que centrarse en la importancia del proceso a la larga para tu salud. Visualízate consiguiendo tu objetivo. Prémiate al ir consiguiendo resultados.
5. Disfruta con lo que hagas en cada momento. Hagas lo que hagas en esta vida, procura que disfrutes con ello. Y si se trata de tu alimentación, con más motivos porque es algo que haces cada día y debe acompañarte toda la vida. Antes de ponerte a hacer una nueva dieta, antes de volver a decir quiero perder peso, es importante estar seguro de que es lo que buscamos y que nos va a hacer feliz.
Decide que en este instante comienza tu nueva vida, hazlo cada día con una gran sonrisa y con el firme propósito que lo vas a conseguir. Márcate una meta, camina hacia ella paso a paso, lentamente, pero con marcha firme y segura, siempre día a día, seguir caminando. ¡Y sé feliz mientras lo consigues!