Correr y andar son dos actividades aeróbicas que permiten a quien la realiza perder peso debido a las calorías que consume nuestro organismo en su ejecución.  Sin embargo, cada una presenta unas ventajas e inconvenientes que son necesarios conocer.Correr y andar son dos actividades aeróbicas que permiten a quien la realiza perder peso debido a las calorías que consume nuestro organismo en su ejecución.  Sin embargo, cada una presenta unas ventajas e inconvenientes que son necesarios conocer.En el caso de correr, encontramos que es la actividad que más calorías quema por unidad de tiempo en comparación con cualquier tipo de ejercicio (llegando a 1000kcal por hora en algunas personas). Así pues, este ejercicio aeróbico intenso contribuye a fortalecer el corazón del corredor, colabora a mantener su presión sanguínea en buenas condiciones y reduce el colesterol en sangre.  Correr es conocido por obtener a partir de ello un físico potente caracterizado por un tren inferior musculado y, debido al gran consumo de calorías que implica, un organismo en su totalidad delgado.Sin embargo, esta actividad también tiene algunas desventajas en lo que a tema de articulaciones se refiere. Si has sido o eres corredor es muy probable que alguien te haya preguntado por tus molestias en las rodillas. Correr, debido a los numerosos impactos en tal articulación, puede lesionar nuestras rodillas hasta el punto de fracturarlas. Es importante por ello recurrir a profesionales especializados que traten estos dolores  así como mantener un peso no muy elevado y realizar ejercicios de musculación que impliquen a nuestros muslos y piernas para que nuestras rodillas sufran menos a la hora de salir a correr.Por otra parte, encontramos una actividad menos intensa, andar. Esta actividad, al quema menos calorías por hora (aproximadamente la mitad que correr) es recomendable realizarla durante más tiempo, hecho bastante factible pues no requiere mucho esfuerzo. A diferencia de correr que se trata de una actividad tras la cual nuestro cuerpo necesita recuperarse (dependiendo de la intensidad y horas de actividad), andar permite ser ejecutada por las personas todos los días. Andar, además de quemar mucha grasa (correr quema principalmente hidratos de carbono) ayudar a reducir nuestro colesterol en sangre y controlar nuestra presión arterial, es un tratamiento genial para la salud psicológica pues un buen paseo a solas o con amigos o pareja nos permite evadirnos de nuestras preocupaciones por un tiempo ¡centrándonos en nuestra liberación de endorfinas!En resumen, considero que ambas actividades son aconsejables por lo que deberíamos combinarlas. Sin embargo, si nos encontramos en edades avanzadas o con problemas en nuestras articulaciones, andar es una muy buena opción para fortalecer poco a poco nuestros músculos llegando incluso a intentar probar el running como hobbie. Pero.. lo más importante de todo, ¡anímate, anda o corre, tu cuerpo te lo agradecerá!