Cada cierto tiempo la moda nos trae una nueva dieta milagrosa para, fundamentalmente, adelgazar. Las hemos visto de todo tipo: disociadas, proteínicas, controlando las cantidades y un sinfín de dietas más que incurren en dos errores fundamentales: no plantear un estilo de vida saludable más allá de la pérdida inicial de peso y fomentar hábitos de alimentación poco adecuados. Desde el Espacio Penalba8, me he planteado analizar con detenimiento este tipo de dietas y decirte qué tienen de cierto y qué no. Bien, pues ha caído en mi poder una nueva dieta: la Food Babe.

Esta dieta, creada por la bloguera y activista de la alimentación Vani Hari, parece que es la última tendencia en dietas. Por supuesto, detrás hay un libro para aprender a comer sano, eliminar alimentos nocivos y evitar las “calorías químicas” siguiendo un plan de 21 días.

En su planteamiento, Vani Hari promueve un estilo de vida saludable, enfocado a conocer los ingredientes de los productos que emplea la industria alimentaria y su efecto sobre la salud. En la actualidad, la Food Babe cuenta con más de 4 millones de seguidores en todo el mundo.

Pero, ¿cuál es el secreto de esta dieta? Vani Hari plantea que debemos liberar a nuestro cuerpo de toxinas, y para ello, propone seguir un plan de 21 días para cambiar nuestra alimentación y nuestro cuerpo.

Según la guía de Vani Hari, debemos evitar alimentos nocivos, nos plantea pautas, rutinas y recetas, muchas veces basadas en la propia experiencia personal de la autora, con las que nos conciencia sobre lo importante que es comer de una forma saludable más allá de la estética y las modas.

Algunos de los hábitos pasan por: beber en ayunas agua tibia con limón y cayena, tomar una bebida verde al día, aumentar las porciones de frutas y verduras a seis o más, filtrar el agua, reducir los lácteos, comer más vegetales crudos, tomar pan e hidratos de calidad o evitar totalmente la comida rápida.

Además, la autora nos detalla los 15 principales ingredientes nocivos para la salud como las hormonas del crecimiento de la carne, los pesticidas, la harina refinada y enriquecida, el bisfenol, el jarabe de maíz de alta fructosa, los edulcorantes artificiales, conservantes, grasas trans, antibióticos, saborizantes artificiales y naturales, colorantes alimentarios, acondicionadores de masa (para panadería y bollería), el aditivo carragenina, el glutamato monosídico (potenciador del sabor típico de la comida rápida) y los metales pesados.

Además de ayudarnos a evitar estos compuestos, Hari también enseña en su libro a identificar los alimentos transgénicos, a “hacer limpieza de la cocina”, a comer fuera y de viaje, y a preparar alimentos naturales en casa.

Mi análisis

Bien, pero ¿qué hay de cierto en lo que plantea la autora? ¿Es todo tan malo como lo cuenta?

En primer lugar, lo mejor de esta dieta es que elimina todos los azúcares refinados y demás componentes artificiales que ya sabemos que no son buenos para nuestra salud. Su propuesta de seguir una alimentación natural (porque en eso consiste su dieta) es buena.

Sin embargo, hay algunas cosas que no cuadran: la autora ha emprendido una importante cruzada contra la industria alimentaria, sin embargo, ni es nutricionista ni química como para poder analizar al detalle la cantidad que algunos alimentos llevan de ciertos componentes.   A esto, hay que añadir que su ‘cruzada nutricional’ se le ha convertido en un suculento negocio con el que firmas de comida orgánica le pagan importantes sumas por promocionar sus productos.

Food Babe no es el único movimiento que denuncia las sustancias dañinas empleadas por las industrias alimentarias y su cada vez más evidente relación con enfermedades crónicas como cáncer, diabetes, u obesidad.