El entrenamiento al fallo se trata de un tipo de entrenamiento que consiste en reducir el número de series por ejercicio con el objetivo que no se pueda realizar una repetición más.

El rechazo de este método de trabajo radica en considerarlo excesivamente agresivo para el músculo, pudiendo propiciar lesiones como desgarros musculares, tendinitis o contracturas.

Otra de las razones por las que se rechaza este tipo de entrenamiento  es debido a que en muchos casos se ha observado que predomina el metabolismo catabólico, es decir, que en lugar de dar un estímulo al músculo para que crezca, sucede lo contrario y se cae en el sobreentrenamiento por agotamiento excesivo, donde la masa muscular disminuye.

Hay varios tipos de estudios que comparan el entrenamiento hasta el fallo con entrenamientos con cargas submáximas, donde se hacen más series pero con menos peso. En casi todos se llega a la conclusión de que ambos métodos son correctos y aumentan los niveles de fuerza, aunque en muchos de ellos entrenar con cargas submáximas y no hasta el fallo conseguía mejores resultados.

En muchos casos se recomienda que ni una cosa ni otra se debe realizar siempre, sino que se debe ir variando. En entrenamientos donde queramos conseguir más intensidad y estemos descansados, podemos utilizar este método como estímulo para dar un empujón a los músculos, siempre y cuando hayamos calentado correctamente y tengamos el músculo preparado para tanto esfuerzo.

Eso sí, primero se debe tener una base muscular para poder pedirle tanto esfuerzo al cuerpo.

¿Conclusión? No abuses de este método, todo en cierta medida obtiene resultados, llévalo a cabo con ayuda de un profesional que te respalde y guíe y disfruta del entrenamiento!