La falta de material no fue excusa para que los soldados de la Navy SEAL, la fuerza de operaciones especiales del ejército de Estados Unidos, mantuvieran su forma física. Por ello, uno de sus integrantes, Randy Hetrick, se las ingenió para desarrollar con lo que tenía a mano un artilugio con cuerdas que permitiera a los soldados trabajar su musculatura con la resistencia de su propio peso. Había nacido el entrenamiento en suspensión.

Durante los siguientes meses, este soldado junto con sus compañeros de la Navy SEAL fueron mejorando el invento y desarrollando una serie de ejercicios para trabajar todos los grupos musculares. Esta actividad anaeróbica basada en la fuerza fue implantándose en todos los cuarteles hasta dar el salto a la población civil, que la está acogiendo con gran interés.

El TRX, en la actualidad, se trata de un material conocido que destaca por ser utilizado en la sesiones de entrenamiento funcional.  A partir de su uso se puede aumentar la fuerza y la resistencia muscular llegando a tonificar todo nuestro cuerpo.

Así mismo, el entrenamiento en suspensión que nos ofrece el trabajo con TRX nos aporta beneficios cardiovasculares y quemagrasas. Tiempos de trabajo moderados, realizando tantas repeticiones del movimiento como nos sea posible, y descansos cortos son la clave para maximizar la quema de grasas.

El uso del TRX es perfectamente combinable con otros implementos como el Fitball, el Bosu o las bandas elásticas, por lo que la variedad de ejercicios que podemos realizar es prácticamente inagotable. ¡Imposible aburrirse! ¿No te apetece probar este material? ¡Te sorprenderán los resultados que te pueden ofrecer sus rutinas!