A la hora de comenzar a hacer ejercicio, lo cierto es que surge de la duda de si será mejor ir al gimnasio de toda la vida o contar con un entrenador personal, una tendencia cada vez más presente a nuestro alrededor. Sin duda, cada opción tiene sus pros y contras, así que veamos qué ventajas tiene una opción y otra:

El entrenador personal planifica la rutina de ejercicios en función de las características y condición de cada persona y de los objetivos planteados. Se inicia de forma gradual, de forma que con el paso del tiempo se puedan alcanzar esos objetivos y plantear otros. Con un entrenador personal podremos:

  1. Avanzar a un ritmo personalizado: solo con un entrenador personal nos permite partir desde un punto concreto y llegar también a otro. Exclusivamente pensado para nosotros con nuestra condición en el momento de inicio del entrenamiento.
  2. Hacer correctamente cada ejercicio. El entrenador nos corregirá todas las veces que sea preciso y nos indicará qué debemos modificar para que la ejecución del ejercicio sea correcta.
  3. Lograr objetivos concretos y personalizados. Solo con un entrenador personal podremos lograr esos objetivos planteados y en caso necesario, superarlos y plantear nuevos retos.
  4. Ser más constantes en la práctica del ejercicio. Practicar ejercicio con un entrenador personal nos obliga más y nos hace no fallar.
  5. Llegar más rápido a la meta. Habrá momentos en los que avancemos más rápido y otros en los que vayamos más lentos. Con un entrenador personal, el ritmo lo marca nuestro cuerpo y esfuerzo y no el monitor.
  6. Modificar los objetivos y el plan si en un momento determinado no llegamos. Es posible modificar los objetivos e intentar llegar de otra manera a lo propuesto con el entrenador personal.

Respecto a los inconvenientes, serían principalmente dos:

  1. El precio suele ser más elevado que el de un gimnasio. Aunque actualmente existe mucha oferta y hay muy buenos entrenadores a precios asequibles.
  2. La ubicación. Puede ser que la ubicación del centro de entrenamiento no sea la que más nos acople.

El gimnasio, por su parte, cuenta con las siguientes ventajas:

  1. EL precio. Suelen ser muy económicos, podemos encontrar muchos precios y mucha oferta
  2. La ubicación. Hay gimnasios por todas partes, es fácil tener uno cerca de casa o del trabajo.
  3. Podemos cambiar de horario sobre la marcha. En la mayoría de gimnasios, te ofertan clases todo el día, y puedes acudir cuando te venga bien.

En la parte de inconvenientes, destacan:

  1. Poco adaptado. Lo que ofrecen un gimnasio es para todos igual: aparatos, técnica similar, sin análisis de tu forma física… No hay diferenciación.
  2. Clases grupales. En ellas, compartes una hora con mucha gente con diferente forma física y el profesor o monitor no puede atenderos de forma individual.
  3. Es complicado plantear objetivos personales. Por no decir imposible.

En definitiva, cada uno decide, pero lo cierto es que un entrenador personal se adapta mucho mejor a la condición física de cada uno y por lo tanto, se le puede sacar mayor partido.