La celulitis como se entiende socialmente, se trata de la alteración o modificación sufrida en el del tejido conjuntivo debido a una acumulación de líquido y fundamentalmente grasa en una o diversas zonas determinadas. Sin embargo, etimológicamente esta palabra se traduce como una enfermedad infecciosa provocada por una inflamación de los tejidos conectivos celulares subcutáneos.

La celulitis, por tanto, no se refiere a un simple concepto estético-corporal localizado… ¡su nombre está mal empleado!

Partiendo de la base de que el término “celulitis”, no sería el más correcto para referirnos a este rasgo más bien estético que aparece con mayor regularidad en las mujeres, durante muchos años se ha asociado el nombre a este hecho hasta el punto de desconocerse su verdadero significado. Es por ello que hablaremos de la celulitis socialmente conocida ¡sí, esa que tanto nos gustaría combatir!

Para comenzar debemos saber que existen varios tipos de celulitis o modificaciones del tejido cutáneo. Por una parte encontramos la modificación general de la piel, es decir, una celulitis que se encuentra en la mayoría de tejido cutáneo, que se presenta de forma generalizada en personas con sobrepeso y que no llevan una dieta equilibrada. Por otra parte, encontramos la celulitis localizada. Ésta se trata de la alteración del tejido en zonas determinadas como pueden ser los muslos, los glúteos o incluso las piernas (de rodilla hacia abajo). Este tipo de celulitis es causada, al igual que la anterior, por no seguir una dieta ordenada y proporcionada en cuanto a nutrientes se refiere además de no dedicar mucho tiempo a realizar actividad física o mantenernos activos en nuestro día a día.

Como sabemos, las mujeres son las que sufren con mayor regularidad esta alteración de la piel (tanto localizada como generalizada) y esto también es debido a la concentración de estrógenos (hormonas femeninas) encargados de la modificación y reparto del tejido adiposo que facilita la acumulación de grasa en ciertas partes del cuerpo femenino. ¡Pero cuidado, esto no quiere decir que no se pueda hacer nada para combatir la celulitis! ¿Quieres saber cómo puedes acabar con la celulitis? Presta atención.

  • ¡Cuida tu alimentación! Ingiere verduras y frutas de manera regular que sean depurativos y suaves como pueden ser los espárragos, la sandía, las acelgas o espinacas, las fresas y la piña. Además los alimentos ricos en fibra como el kiwi, el arroz integral, el pan integral o los cereales integrales te aportarán energía y te ayudaran a verte mejor. Evita alimentos procesados, bollería industrial y el café o el chocolate en exceso… ¡su contenido en excitantes no se suele llevar muy bien con la celulitis!
  • Realiza actividad física de manera regular, muévete, sé una persona activa ¡La grasa se almacena por no utilizarla! Anímate y tira de ella, es un motor muy energético.

Cuida a tu cuerpo, te sentirás más sano y como consecuencia lucirás un cuerpo de escándalo. ¡No es el objetivo, es el efecto o resultado que tiene cuidar de nosotros mismos!