El equilibrio se trata de la capacidad de poder mantenernos en una posición dentro de un momento determinado espacio-temporal, independiente  de cual sea la movilidad que se ejecute. Existen dos tipos de equilibrio:

  • Por una parte nos encontramos con el equilibrio estático, el “verdadero equilibrio” considerado para muchos. Este consiste en mantener el cuerpo erguido y estable sin que exista movimiento.
  • Por otra parte encontramos el equilibrio dinámico o en movimiento, que se trata de la habilidad para mantener el cuerpo erguido y estable en acciones que incluyan el desplazamiento o movimientos de un sujeto. Este equilibrio depende de un conjunto de fuerzas que se oponen entre sí y   las cuales están reguladas por el sistema nervioso central.

El equilibrio corporal se construye y desarrolla en base a las informaciones viso-espaciales. Un trastorno en el control del equilibrio, no sólo nos va a producir dificultades para la integración espacial, sino que va a condicionar nuestro control postural. Algunos factores que inciden en la facilidad o dificultad para conseguir mantener nuestro equilibrio son:

  • Factores Sensoriales: Órganos sensoriomotores, sistema plantar y sensaciones cenestésicas.
  • Factores Mecánicos: Fuerza de la gravedad, centro de gravedad, base de sustentación, peso corporal.
  • Otros Factores: Motivación, capacidad de concentración, inteligencia motriz, autoconfianza.

Por lo tanto, debemos considerar el equilibrio como una capacidad física a trabajar igual que podemos pararnos a desarrollar la resistencia, la fuerza o la velocidad. Este es básico para poder realizar todas las acciones de manera adecuada y sin lesiones. Para su trabajo, te proponemos algunos ejercicios:

 

  • En edades tempranas, es una buena idea trabajar el equilibrio estático mediante juegos que resultan muy divertidos a los niños y niñas como el “pollito inglés” o la “gallinita ciega”.
  • Dejando un poco de lado los juegos, para adolescentes y adultos o personas mayores recomendamos ejercicios sin aparato como pueden ser caminar sobre los talones o la puta de los pies sobre una misma línea(equilibrio dinámico), colocar un pie delante del otro y caminar apoyando primero el talón y posteriormente la punta del pie, levantándonos de una silla sin ayuda de las manos y brazos,o por ejemplo colocándonos a la pata coja e intentar aguantar en esa posición con los brazos extendidos más de 20 segundos.
  • En el momento que los ejercicios más básicos somos capaces de dominarlos, podemos añadir materiales complementarios inestabilizadores que nos ayuden en nuestra tarea como el bosu. Manteniéndonos de pie sobre su zona redondeada primero con las dos piernas y más tarde con una o utilizando su zona lisa como base con una o las dos piernas. Más tarde podemos coger peso con nuestros brazos o incluso realizar flexiones de rodilla mientras nos situamos sobre este.

Prueba estos ejercicios, además de ayudar a tu equilibrio son esenciales para el trabajo y fortalecimiento de las articulaciones ¡Anímate a cuidarte!