La sentadilla se trata del ejercicio  por excelencia mediante el cual se trabaja el desarrollo y fortalecimiento de los tendones y músculos de muslos y piernas.

Al tratarse de un ejercicio  poliarticular, pues implica la movilización tanto de rodillas como de cadera de quien lo ejecuta, los principales músculos que se ven implicados son diversos: el cuádriceps (en mayor medida el recto anterior), los abductores y aductores, el glúteo (menor, mediano y mayor) y los isquiotibiales (en mayor medida l bíceps femoral)

Además de los citados, con las sentadillas también se consigue realizar ejercicio abdominal debido a la estabilidad de todo el cuerpo  que requiere el ejercicio ejecutado con o sin peso extra.

Con las sentadillas se consigue tonificar glúteos, muslos y piernas además de mejorar la postura corporal debido al esfuerzo de estabilidad que se da. A través de ellas también se consigue aumentar la resistencia muscular pues los músculos utilizados en este ejercicio son los que más se usan en la vida cuotidiana para andar o correr . Las sentadillas nos permiten de igual forma quemar muchas calorías y estimular el sistema cardiovascular ya que, como sabemos, no sólo se queman calorías durante la realización de ejercicio sino que nuestro cuerpo continua quemando calorías a partir de este ejercicio durante todo un día. A su vez, hemos de ser conscientes de que las sentadillas se han de hacer independientemente de la edad del sujeto variando el hecho de añadir o no peso extra puesto que este ejercicio es capaz de ayudarnos a incrementar la densidad ósea de la espina dorsal, caderas y piernas, lo uq ayuda a prevenir entre otras cosas la osteoporosis. Como vemos, las sentadillas tienen multitud de beneficios sobre nuestra salud pero para  garantizar dichos beneficios sobre nuestro organismo siempre es necesaria la supervisión de un profesional.

Dependiendo de la posición  en la que dispongamos nuestros pies nos encontramos con diferentes variantes dentro de este ejercicio:

  1. Si colocamos nuestros pies separados a una distancia aproximada del ancho de nuestros hombros, al realizar la sentadilla hacemos principalmente de nuestros cuádriceps, glúteos e isquiotibiales, utilizando en menor medida el abdomen.
  2. Si colocamos nuestros pies separados a una distancia menor, es decir, un poco más reducida que la distancia entre nuestros hombros, reducimos la estabilidad de nuestro cuerpo y la intensidad del ejercicio ejecutado es mayor requiriendo el esfuerzo abdominal, de cuádriceps y de abductores principalmente.
  3. Si colocamos nuestros pies separados a una distancia un poco mayor que la de nuestros hombros y colocamos también la punta de nuestros pies hacia fuera solicitamos la contracción de músculos del interior de nuestros muslos como son los aductores y de músculos potentes como son el glúteo menor y mayor, dejando en un segundo plano el trabajo de los cuádriceps.

¡Anímate a probar alguna!