Almendras, nueces, avellanas, cacaos… desde hace ya un buen tiempo la investigación médica ha estado promocionando a los frutos secos como potencias nutricionales. Pero ¿por qué son tan buenos para nuestra salud y cuánto deberíamos comer?

Antiguamente, cuando oíamos hablar de los frutos secos, se escuchaba muchas veces decir que engordan, que no hay que abusar de ellos…actualmente, lo que escuchamos es que son muy beneficiosos para la salud, que hay que comerlos diariamente….entonces, ¿en qué quedamos?

A continuación, voy a intentar desmontar los mitos que existen sobre estos alimentos:

Existe la creencia de que el consumo de frutos secos, al ser alimentos energéticos y grasos, puede representar una ganancia de peso fácil, por lo que no se deben consumir a diario. Pero son numerosos los estudios científicos que han probado si la ingesta diaria de una cantidad determinada de frutos secos crudos incidiría en el peso y en la composición corporal de los consumidores habituales. Los estudios epidemiológicos muestran una relación inversa entre la frecuencia del consumo y el índice de masa corporal.

En España, los resultados que corroboran tal información derivan de un estudio que ha comprobado que tras la ingesta de una cantidad moderada de frutos secos no se registró aumento de peso. En función de estos datos, se puede concluir que el consumo diario de 30 o 35 gramos de frutos secos no tiene influencia negativa en el peso corporal total, pese al aporte extra de calorías a la dieta que suponen. En los casos en los que se ha ganado peso, este ha sido mucho menor de lo esperado y poco o nada significativo.

Los frutos secos están llenos de proteínas, son ricos en vitaminas, minerales y flavonoides, que ayudan a proteger los vasos sanguíneos, disminuir la inflamación y tienen grandes cantidades de antioxidantes. En general, los frutos secos ayudan a evitar las enfermedades del corazón. Pueden reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular hasta un 29 por ciento y el riesgo de cáncer un 11 por ciento entre las personas que comen nueces siete o más veces por semana en comparación con las personas que nunca comieron.

Entonces, ¿se puede comer cualquier tipo de fruto seco y la cantidad deseada? Veamos qué propiedades tienen cada uno de ellos:

  1. Nueces: Han sido consideradas siempre como protectores del corazón, pero un estudio reciente realizado por la Universidad de Harvard, ha sugerido que las personas que comen frutos secos a diario no solo mejoran su condición cardíaca sino que además tienen una mejor salud y una vida más larga que aquellas personas que no comen nueces. Tienen grasas saludables, omega 3, fibra, buenas fenoles vegetales y compuestos que promueven la salud.
  2. Almendras: Son ricas en vitamina E y magnesio, que son antioxidantes naturales y ayudan a la salud del corazón y la curación de la piel. También contienen grasas mono y poliinsaturadas, que ayudan a reducir el colesterol “malo” en nuestros cuerpos.
  3. Nueces de Macadamia: Éstas vienen generalmente tostadas, con sal o cubiertas de chocolate. En este caso, son una fuente poco común de ácidos grasos omega-7, que ayudan a la salud del corazón y la sensibilidad a la insulina. Pero estos frutos secos tienen más calorías.
  4. Avellanas: El fruto del avellano posee nutrientes de gran calidad y muy saludables que ayudan a reducir el colesterol, regular el sistema nervioso, cuidar la piel, prevenir la osteoporosis, y como alimento es ideal para embarazadas y deportistas especialmente.

En definitiva, consumir frutos secos diariamente, y en cantidades controladas, ayudará a mejorar nuestra salud sin lugar a dudas.