Cuando nos planteamos adelgazar, es cierto que damos por sentado que el ejercicio nos va a ayudar. Y en esencia, así es. Hacer deporte contribuye a aumentar la quema de calorías, quema grasa y ayuda a adelgazar. Con este planteamiento, esperamos que pasados unas semanas haciendo ejercicio, la báscula refleje el esfuerzo. Sin embargo, esto no siempre es así.

Y es que comenzar con el ejercicio, aunque ayuda, no es sinónimo de adelgazar. Para empezar, cada persona es un mundo y hay quienes haciendo ejercicio adelgazan muy bien sin alterar su dieta mientras que otros, la mayoría, parece que más bien engorden cuando hacen ejercicio.

ADELGAZAR_EJERCICIO
Pero, ¿cómo reacciona nuestro cuerpo al empezar a hacer ejercicio? El organismo nota que no cuenta con los recursos necesarios para el esfuerzo que le pedimos. Para poder sobrellevarlo y adaptarse, comienza a crear más músculo y acumula energía. Y el tejido muscular pesa. Y poco a poco, el peso aumenta. Además, el tejido conectivo de los músculos también se refuerza para hacer frente al ejercicio. Y además, la energía extra que necesitamos sale del glucógeno, que al almacenarse retiene agua.

Pero existen más causas que provocan que el descenso de peso no sea el esperado al hacer ejercicio. Las más habituales son:

  1. Que el ejercicio que realizamos no sea lo suficientemente intenso. Esto provoca que le gasto energético no sea el deseado y por tanto, no estemos gastando lo que toca.
  2. Tenemos más hambre. AL pasar de una vida inactiva a la actividad física, mucha gente tiene más hambre y se pega el atracón tras el ejercicio. Esto no ayuda a adelgazar.
  3. Comemos más porque pensamos que lo quemamos. Solemos darnos caprichos pensando que ya hacemos ejercicio para compensar. Y nada más lejos de la realidad. De esta manera, muchas veces comemos más calorías de las que realmente hemos gastado por lo que el efecto es el contrario.

No podemos olvidar que hacer ejercicio en sí mismo no es la medida más efectiva para adelgazar, pero aumenta la efectividad de las medidas dietéticas.

En definitiva, si se quiere perder peso de forma notable, el ejercicio es de mucha ayuda pero es imprescindible cuidar también la alimentación.