Dieta Dukan, Atkins, Hiperprotéica, Paleo….Todas estas dietas para perder peso tienen algo en común y es que son restrictivas. Es decir, que basan la pérdida de peso en la eliminación de uno o varios grupos alimenticios. Y esto, ya de por sí, es peligroso. Cada grupo alimenticio o de nutrientes tiene una labor esencial en la alimentación, y la cuestión no es eliminar un grupo, sino, ser capaces de combinar los alimentos en su justa medida.

diete_restrictiva

Y es que iniciar una dieta para bajar de peso sin la supervisión de de un especialista en nutrición, ya sea médico o nutricionista, puede poner en peligro la salud de quien lo haga. Anemia, pérdida de masa muscular, transtornos extremos como bulimia o anorexia, descompensación de valores en sangre como colesterol, hierro, etc, son algunas de las consecuencias a las que nos exponemos.

La ‘operación bikini’ que se inicia al terminar Semana Santa, hace que mucha gente busque una pérdida de peso rápida y efectiva, sólo posible con la práctica de estas dietas restrictivas. Pero es importante recalcar que en lo que a alimentación y pérdida de peso se refiere, las prisas no son buenas consejeras. Quienes busquen perder los kilos de más ganados en invierno, deben recordar que lo mejor es contar con un plan alimenticio personalizado de acuerdo al estado de salud, la forma física, el peso, la talla y la edad de la persona y su actividad física.

Así, algunos de los peligros de las dietas restrictivas son:

  1. Pérdida de masa muscular y no de grasa: La pérdida de masa muscular conlleva la pérdida de peso. Pero no es saludable, puesto que tendremos menos fuerza, y estaremos más cansados. Incluso, la falta de proteínas en la dieta puede acarrear otros problemas de salud.
  2. Falta de energía: EL cuerpo es muy sabio y al darse cuenta de que le queda menos grasa, es capaz de cambiar la forma de energía que usa y empezar a usar otros nutrientes que pueden provocar la falta de energía.
  3. Falta de nutrientes esenciales: Eliminar ciertos grupos de alimentos (hidratos, proteínas, etc) no contemplan que en esos alimentos, además de grasas y proteínas, hay también un montón de nutrientes esenciales para el funcionamiento de nuestro cuerpo y para nuestra salud. Eso hace que se produzcan deficiencias con la aparición de síntomas que empeoran nuestra calidad de vida.
  4. Aumento de peso rápido: la consecuencia principal es que al cabo de un tiempo no podremos seguir con la dieta marcada y acabaremos recuperando el peso perdido, normalmente, en menos tiempo del que tardamos en ganarlo.

Sin duda, una dieta variada, donde todos los alimentos tengan cabida, y controlar aquellos más grasos y ricos en azúcares, puede ayudarnos a bajar de peso. Todo ello acompañado, cómo no, de ejercicio, lo que permitirá un mayor gasto energético del que consumimos.