Nos prometen adelgazar en pocas semanas y tener un cuerpo 10. Y tienen muchos adeptos. Somos impacientes y queremos resultados ya. Y lo cierto es que se pierde peso con ellas, pero ¿a qué precio? ¿Y con qué consecuencias para nuestro organismo?

Las llamadas ‘dietas milagro’ tienen graves perjuicios para la salud: se recupera más peso del perdido, transtornos metabólicos, alteraciones en la piel, estados de ansiedad e irritabilidad…entre otros efectos nocivos.

A continuación, os detallamos algunas de las que es mejor mantener lejos.

  1. Dietas disociadas: Su truco es que son bajas en hidratos de carbono o bien ricas en grasas, lo que provoca rápidas pérdidas de peso. Sin embargo, sus efectos son nocivos en el organismo. Al no tomar hidratos de carbono, de donde se extrae la glucosa necesaria para el funcionamiento del organismo, este sufre. Aparecen, entonces el colesterol alto, y demás indicadores de que algo está pasando en el cuerpo. Se basa en que no se puede tomar en la misma comida hidratos mezclado con proteínas (por ejemplo, un plato de pasta y después carne). Pero en cualquier caso es un objetivo muy difícil de conseguir ya que no hay alimentos que estén compuestos únicamente por hidratos de carbono o por proteínas. Muy al contrario, la mayoría de alimentos contienen una mezcla de ambos, además de grasa.

Las dietas disociadas, por tanto, se basan en un falso principio, como es el decir que lo que engorda no son los propios alimentos sino la manera en que éstos se combinan. Tan absurdo es que en algunas de estas dietas llega a decirse que se puede tomar helado, pero sin mezclar sabores. Llegan al punto, incluso, de negar el valor energético de los alimentos y la necesidad de equilibrar el balance de calorías ingeridas y consumidas.

Dentro de este tipo de dietas, destacan la Montignac, la Hollywood, la dieta del ejército israelí, la de las tres columnas, la antidieta, la de Kohnlechner o la de Marianne Laconte pertenecen a este grupo de dietas de adelgazamiento.

Las dietas bajas en calorías afectan a la salud y tienen un efecto rebote muy grande

  1. Dietas excluyentes: Se basan en eliminar de la dieta algún nutriente. Las dietas que excluyen las proteínas y las grasas tienen consecuencias negativas, pues conlleva a una importante ausencia de ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales. Por otra parte, se ingiere mucha fibra. Pero al cuerpo humano finalmente le cuesta absorberlo, por lo que puede provocar cólicos abdominales, diarreas, etcétera. Estas dietas pueden ser:
    1. Ricas en hidratos de carbono y sin lípidos y proteínas, como la Dieta Dr. Prittikin y la Dieta del Dr. Haas.
    2. Ricas en proteínas y sin hidratos de carbono: Dieta de Scardale, Dieta de los Astronautas y la Dieta de la Proteína Líquida. Producen una sobrecarga renal y hepática muy importante
    3. Ricas en grasa: Dieta de Atkins, Dieta de Lutz. Se conocen como dietas cetogénicas. Pueden ser muy peligrosas para la salud, produciendo graves alteraciones en el metabolismo (acidosis, cetosis, aumento de colesterol sanguíneo, etc.).
  2. Dietas con un único alimento: La de la alcachofa, de la piña, de la manzana…. El alimento elegido nombra a la dieta. Pero claro, con este tipo de dietas solo ingerimos un tipo de nutrientes, lo que al final repercute negativamente en nuestra salud. Suelen promoverse con la promesa de efectos muy saludables, más allá de la simple pérdida de peso: desintoxicantes, diuréticas, reductoras del colesterol, etc., sin que tales afirmaciones tengan fundamento científico alguno.

Estas dietas son monótonas y aburridas, nos dejan con hambre y originan efectos secundarios como flatulencia, cólicos y diarreas, o en algunos casos hinchazón abdominal. También pueden producir anemia, ansiedad, irritabilidad, sequedad de piel, caída del pelo, intolerancia al frío, y otros efectos propios de estados carenciales.

 

  1. Dietas hipoenergéticas: Las dietas hipoenergéticas se caracterizan por la ingesta de entre 1000 y 1500 Kcal al día. Uno de los principales problemas de esta dieta es que terminamos obsesionándonos por cada caloría de lo que comemos. Los peligros y las consecuencias de estas dietas son mucho más notables, constituyendo verdaderos riesgos para la salud: mareos, pérdida de cabello, sequedad de piel, malestar general…

En este tipo, encontramos la dieta “toma la mitad” (que disminuye abruptamente la cantidad de alimentos), las dietas con preparados para sustituir comidas y el ayuno total, todas ellas con efectos muy negativos para la salud como la aparición de anemia, cetosis, alteraciones de la función hepática, arritmias e incluso muerte súbita.

Otras dietas famosas que se incluyen en esta categoría son: la dieta de la Clínica Mayo, la Dieta Gourmet y la Dieta Cero. Con estas, el efecto rebote es impresionante, que se traduce en un aumento de masa grasa y pérdida de masa muscular. Esto es debido a que el cuerpo es sabio y se adapta a consumir poca energía. Por tanto, cuando se vuelve a una alimentación normal, el cuerpo tiende a “guardar” toda la energía que pueda, previendo que los alimentos volverán a restringirse en cualquier momento.

Ante tal cantidad de dietas que pueden dañar nuestra salud, el consejo es obvio: para bajar de peso, debes consultar con un profesional de la nutrición. En Espacio Penalba podemos ayudarte a conseguir un objetivo de peso razonable con una dieta sana.