El agotamiento y dolor tras acabar de entrenar, es una de las cosas que más nos aleja de los objetivos planteados. Es importante saber qué hacer para recuperarnos de la mejor forma posible para que nuestra meta esté más cerca.

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Si hemos comenzado a hacer ejercicio pero nos cuesta mucho recuperarnos después de entrenar, si tenemos dolores y agujetas, es importante conocer formas que nos ayuden a la recuperación muscular. Podemos ayudarnos con hábitos alimenticios como:

  1. Más proteínas: Uno de los momentos más adecuados para ingerir proteína es antes del entrenamiento, ya que provoca el inicio de la síntesis proteica en nuestro organismo y que esta se mantenga durante e incluso después del trabajo de fuerza. Además, tomar un tentempié de proteína antes de acostarnos puede resultar clave para nuestra recuperación. Otro momento importante para tomar proteína y optimizar nuestra recuperación es por la mañana, ya que necesitamos recargar nuestro organismo de nutrientes tras haber pasado muchas horas sin comer. Por este motivo, los desayunos altos en proteína pueden dar a nuestros músculos los ingredientes necesarios para empezar a reconstruir nuestras fibras musculares.
  2. Batidos de chocolate: Una bebida muy adecuada para mejorar los resultados y ayuda a la recuperación muscular. El chocolate permite que el tiempo que necesita el cuerpo para estar preparado para entrenar de nuevo disminuya.
  3. Zumo de cereza: El zumo de cereza puede reducir la inflamación en los músculos tras es el esfuerzo, permitiendo a nuestro cuerpo recuperarse más rápido y con menos dolor.
  4. Bien hidratado. Recuperarse mejor puede depender de los litros de agua que bebamos. Si estamos deshidratados, se reduce la capacidad del organismo para recuperarse. No añadas nada, con agua es suficiente para reponer los líquidos.

Respecto a otras formas de ayudar a la recuperación, son:

El descanso: No descansar lo suficiente es una de las cosas que nos puede impedir una recuperación correcta. Durante el sueño, se segrega una hormona que favorece la reparación y el crecimiento de las células. Conviene seguir unos buenos hábitos de sueño que nos ayuden a tener un mayor desarrollo muscular y más resistencia.

No ejercitar los músculos y darles tregua: No hay acuerdo sobre cuánto tiempo es necesario pasar para que los músculos descansen. La edad y el estado de forma son importantes para determinar cuánto descanso necesitamos.

Un baño de agua fría: Bañarse en agua fría después de entrenar puede reducir significativamente el dolor y la inflamación hasta 24 horas después del entrenamiento.

Probar los anti-inflamatorios: Algunas investigaciones apuntan a que las medicinas y las hierbas anti-inflamatorias pueden acelerar la recuperación muscular, pero es conveniente consultar previamente con el médico.

En definitiva, existen múltiples maneras de ayudar a nuestro cuerpo a recuperarse, solo es cuestión de escucharlo y decidir cómo ayudarle. Mientras, ¡a tope!