En muchas ocasiones, hemos oído que el ejercicio ayuda a tener un mejor estado de ánimo en general. ¿Es esto cierto? ¿A qué es debido? El ejercicio también estimula la liberación de sustancias químicas que mejoran el buen humor, las cuales combaten, incluso, la depresión. Es decir, el ejercicio mejora, de forma general la salud.

Pero nuestros actuales estilos de vida nos han hecho muy sedentarios. Muchas veces olvidamos que nuestro cuerpo está preparado para moverse constantemente. Y al hacerlo, el sistema biológico puede funcionar correctamente y de manera eficiente, creando buen humor, salud y el bienestar.

Pero, ¿cómo se mejorar exactamente el estado de ánimo? Cuando comenzamos a hacer ejercicio, se producen una serie de cambios en cascada que ayudan a mejorar nuestro estado de ánimo y nuestra salud mental. Los estudios demuestran que practicar ejercicio normaliza los niveles de insulina y leptina, y aumenta la producción de las hormonas cerebrales que mejoran el buen humor. Es más, ya hay muchos estudios que indican que el ejercicio es tan bueno como los antidepresivos para ayudar a las personas que están deprimidas al aumentar sus niveles de endorfinas.

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El ejercicio puede aumentar el número de células en el cerebro, en la región llamada hipocampo. Además de la serotonina y las endorfinas (que son responsables de la sensación de euforia que se obtiene con el ejercicio regular), otros mensajeros químicos también juegan un papel importante. Cuando se hace ejercicio, el cerebro reconoce el esfuerzo como una situación combatiente de estrés. Al protegerse de los daños relacionados con el estrés, el cerebro libera una proteína protectora llamada factor neurotrófico derivado del cerebro.

Además, cuando hacemos ejercicio regularmente, el cerebro se acostumbra a un aumento frecuente de la sangre bombeada y se adapta al encender y apagar algunos genes. Muchos de estos cambios estimulan la función de las células cerebrales y lo protegen de enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson, o incluso derrames cerebrales y evitan el declive relacionado con la edad

Por último, una serie de neurotransmisores también se desencadenan, como las endorfinas, serotonina, dopamina, glutamato y GABA. Algunos de estos son bien conocidos por su papel en el control del estado de ánimo.

Y además de todo esto, ¡nos sentimos bien, ágiles y más felices!