Si estás entrenando para correr más y mejor, y ves que cada vez te cuesta más, lo más probable es que estés haciendo algo mal. Y muy seguramente, esto estará relacionado con tu alimentación. Es posible que estés sobre entrenando y que con descanso se pase. Pero si esa sensación sigue, lo más probable es que no estés comiendo lo suficiente o lo estés haciendo de forma incorrecta. Si este es tu caso, a continuación te damos una serie de consejos que te ayudarán a mejorar tu rendimiento:

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  1. Llegar a 3.000 calorías

Quienes realizan una actividad física de forma regular y más aún los corredores, necesitamos aportar a nuestro organismo más calorías y nutrientes de los que tienen que ingerir una persona sedentaria. Si una persona normal necesita de 1.800 a 2.000 calorías, los corredores necesitamos al menos mil más, pues en una hora de rodaje consumimos cerca 1.000 calorías. Eso significa que no es momento de hacer dieta. La obsesión por mantenernos en el peso adecuado para correr y competir en un estado que entendemos óptimo, nos lleva al error de imponernos dietas no equilibradas y tarde o temprano se traducen en falta de vitaminas, bajada de nivel adecuado de hierro, produciéndonos así un rendimiento muy pobre cada vez que intentamos exigirnos un poco más.

  1. Más que hidratos para el corredor

Hay corredores que limitan su dieta a carbohidratos, olvidando que es fundamental consumir proteínas y huevos, pescados o carnes magras para construir y reparar los daños que causa el entrenamiento a nuestros músculos. La grasa es también necesaria. Entre un 10-15% de nuestra dieta deben ser alimentos ricos en aceites omega-3 y pescados azules y frutos secos, que ayudan a reducir la inflamación que el entrenamiento prolongado produce en tus músculos y tendones.

  1. Antes y después de entrenar

Aproximadamente una hora antes de salir a entrenar, es bueno que tomes algo para engañar al estómago y conseguir mantener la energía necesaria para un entreno adecuado. Cuando acabes de entrenar, es conveniente ayudar a tu cuerpo a regenerar los músculos y reparar las roturas producidas. Si no se recupera bien, tardarás más tiempo en volver a estar preparado para afrontar el siguiente entreno y te sentirás fatigado.

  1. Alimentos que ayudan

Los huevos aportan una buena dosis de proteínas; las naranjas nos dan vitamina C y son muy buenas para ayudar a acelerar la quema de grasas y la absorción de calcio para tus huesos. Y la cafeína ayuda a rendir más.

  1.  Las cinco comidas

Trata de hacer 5 comidas al día, para mantenerte saciado y no llegar vacío al entrenamiento. Es importante no saltarse ninguna para acostumbrar al metabolismo a actuar.

En definitiva, se trata de ajustar la dieta al tipo de ejercicio que haces y a los resultados que pretendes. ¡¡Sin duda, yendo a más!!