El índice glucémico o índice glicémico se trata de un sistema por medio del cual se calcula la cantidad de azúcar (glucosa) en la sangre que aporta un alimento.

El nivel de la glucemia en la sangre es un dato muy importante a la hora de perder peso puesto que la glucemia que genera la digestión  engendra la secreción de una hormona: la insulina, principal responsable de la pérdida o no de peso corporal.

Entonces… ¿por qué es tan importante considerar el índice glucémico de los alimentos? Pues ni más ni menos porque el nivel de glucosa determina la cantidad de insulina que nuestro páncreas va a producir, hormona responsable de activar el proceso por el que se transforma en grasa toda la glucosa que nuestras células no puedan consumir. En definitiva, un exceso de glucosa en un momento determinado provoca un exceso de insulina, que convertirá parte de esa glucosa en grasa corporal.

Un segundo efecto negativo de los alimentos con un índice glucémico elevado es que la gran cantidad de insulina que obligan a segregar, hace que 2 ó 3 horas después de comer baje demasiado el nivel de glucosa en, sintiendo entonces la necesidad de comer de nuevo.  Y por tanto, si para calmar la sensación de hambre volvemos a comer carbohidratos con IG elevado, entramos en un círculo vicioso que se repetirá cada pocas horas.

Los alimentos con un índice glucémico bajo hacen que la glucosa aumente lentamente, sin subidas bruscas, y que se segregue poca insulina; con ello reducen mucho la cantidad de carbohidratos que acaban almacenados en forma de grasa corporal y provocan una sensación de saciedad más prolongada.

Pero…¡ no olvidemos que los carbohidratos siempre han de estar presentes en nuestra dieta en las proporciones adecuadas!

 Debemos ser selectivos prefiriendo los de bajo índice glucémico (de asimilación lenta), como legumbres o  frutas, frente a los de alto índice glucémico (de asimilación rápida), como repostería, chocolates, azúcar o cereales refinados.

Y ahora que somos un poco más conscientes de un mecanismo muy importante de nuestro metabolismo…¡cuidémoslo y hagamos de él una máquina genial!