La vitamina D es la encargada de regular el paso del calcio a los huesos. Por ello si esta vitamina es escasa, este paso no se produce y los huesos empiezan a debilitarse y a curvarse produciéndose malformaciones irreversibles como la que afecta en especial a los más jóvenes, el raquitismo.

Además, la vitamina D tiene un papel importante en el mantenimiento de órganos y sistemas a través de la regulación de los niveles de calcio y fósforo en sangre a la vez que promueve la absorción intestinal de los mismos a partir de los alimentos y la reabsorción de calcio a nivel renal. Contribuye por tanto a la formación y mineralización ósea… ¡siendo esencial para el desarrollo del esqueleto!

Existen dos tipos dentro de esta vitamina: la vitamina D2 que se deriva del colesterol y  la vitamina D3 que se sintetiza gracias a los rayos ultravioletas de la luz solar, es por ello que debemos dejar respirar a nuestro cuerpo a la vez que se nutre a partir del sol (siempre exponiéndonos al mismo con la adecuada protección de nuestra piel)

Además de la luz solar, podemos obtener la vitamina D a partir de algunos alimentos que la contienen o han sido fortificados con ella, es decir, que han añadido a su composición de manera artificial esta vitamina.

Para incluir en nuestro organismo más cantidad de vitamina D y lograr combatir enfermedades óseas podemos añadir a nuestra dieta los siguientes alimentos:

  • Un huevo entero, que proporciona un 6% de las necesidades diarias.
  • Hígado de vaca
  • Las setas, después de su exposición a la luz, también contienen vitamina D (en menor medida que los anteriores)
  • Los aceites de hígado de pescado, como el aceite de hígado de bacalao. Cabe destacar que en algunos casos, a los aceites de pescado que se comercializan, se les ha extraído la vitamina D por lo que es recomendable revisar los ingredientes antes de su compra.
  • El bagre o pez gato, es el alimento con más cantidad de vitamina D. 85 gramos de este pescado proporcionan un 112,5% de la cantidad diaria recomendada de vitamina D en un adulto.
  • El salmón asado o cocido, sin embargo no se debe abusar de este pescado ya que 100 gramos tienen 230 calorías.
  • La caballa cocida también contiene una alta cantidad de vitamina D en su composición  ya que representa el 90% de la cantidad que se recomienda tomar a diario.
  • Las sardinas y el atún enlatado en aceite.

 

Incluyendo a tu dieta este tipo de alimentos y realizando actividad física de manera regular lograrás mantener tu organismo saludable y con reservas energéticas suficientes para superar tu día con creces. ¡Anímate a cuidarte!